lunes, 9 de mayo de 2016

Punto Tunecino.

La originalidad de la labor del tejido es el valor principal en los trabajos en crochet y su grandeza viene de la mano de la practicidad que poseen sus aplicaciones.


La técnica que existe en su realización está a la par del punto del tricotado y la del crochet clásico: el producto final es un trabajo imposible de deformarse, lo que lo convierte en una puntada ideal para la fabricación de tapetes, manteles, alfombras y cojines.


La técnica aplicada en la realización del punto tunecino se diferencia en que las puntadas no se cierran a medida que se van ejecutando, sino que se mantienen en la aguja. Para hacer este punto es necesaria una aguja especial, con una dimensión parecida a la del ganchillo de tricot pero con un tope en el extremo opuesto que lo “cierra” para que no se salgan las puntadas. Tiene la peculiaridad de no darse vuelta y los puntos se cierran en la pasada de ida por lo que se mientras los vamos haciendo.


Para trabajar la puntada tunecina montaremos la cantidad necesaria para hacer nuestro tejido, al momento de ejecutarlas las dejaremos flojas, picaremos en el punto de cadena a partir del éste, haremos una lazada y dejamos nuestro punto en la aguja.



Repite en esta operación en todas las cadenetas y finalmente tendrá la misma cantidad de anillos como puntos fueron realizados en la cadena base.



Cierra todos los puntos hasta que hayas terminado la pasa, inserta la aguja por debajo del hilo vertical que tiene en el tejido y saca la puntada que queda en la aguja.
Repite esto hasta que hayas terminado, procediendo a cerrar los puntos que hay en la aguja pasando la lana por todos y cada uno de los puntos usando los puntos contiguos del tejido.





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