El punto de abanico por definición es un la unión de
varios puntos altos y puntos dobles altos que están colocados encima de una
misma puntada de base. El cual queda rodeado en los extremos por una media
vareta. Es esta particularidad la que le da una nivelación un poco más baja y
que por lo tanto el grupo de puntadas se abra desde la parte céntrica, del
mismo modo que lo hace un abanico.
La presencia del abanico no nos limita para nada a la
hora de usarlo, realizándolo en varias ocasiones de manera indefinida en todo
nuestro tejido. Si lo usamos como módulo básico es muy apropiado si queremos
realizar un diseño innovador; tomándolo de sí mismo podemos lograr variantes
para hacer abanicos que gocen de cierta
amplitud, inclusive se puede trazar hermosos arcos que serán líneas
fundamentales. Asimismo, dará pie a la construcción de entramados que harán de
los puntos altos de la cadena base unos hermosos puntos de realce en diagonal.
Aunque resulte inconcebible, este punto posee un punto
inverso el cual está compuesto por un grupo de puntos medios, puntos altos y
puntos altos dobles que han sido separados (todos y cada uno encima de su par
de la cadena base previamente tejida) y que pese a ello durante su realización
fueron unidas en el nudo final.
Hay una gran cantidad interminable de opciones únicas
para el punto de abanico invertido.
Es imperativo que aprendamos y dominemos estas
variaciones si queremos concebir puntos de fantasía propios.
Las piezas hechas con punto de abanico son muy
funcionales si deseamos realizar inserciones de algún diseño decorativo que nos
hace ilusión incluirle a nuestra labor en crochet, tales como rosas con sus
correspondientes tallos.
De hecho, sirven de estructura para puntos altos cruzados.

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